CÁNCER Y BARRERAS HACIA EL EJERCICIO

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La actividad física es fundamental a la hora de afrontar el tratamiento de personas que padecen cáncer. Existe mucha literatura científica al respecto que refleja la mejora de aspectos tanto físico como psicosociales en este colectivo durante esta etapa tan difícil de sus vidas. No obstante, hasta ahora no se conocía qué barreras perciben los pacientes, oncólogos e incluso los familiares más cercanos de los pacientes para realizar ejercicio durante el proceso de quimioterapia.

Un nuevo estudio, en el que ha participado nuestro entrenador de MircaSport y compañero de Fabián Campanini, Alejandro Jiménez, ha arrojado luz al respecto. En él, se entrevistaron a 30 personas (10 pacientes, 10 familiares y 10 médicos) de un hospital español para conocer qué impide que pacientes con cáncer colorrectal (fases II y III) hagan ejercicio durante la quimioterapia adyuvante. Sus resultados arrojaron barreras relativas a dos aspectos concretos.

En primer lugar, encontraron barreras hacia la actividad física relacionadas con la ostomía y la quimioterapia. De esta manera, los investigadores encontraron dificultades relacionadas con la fatiga y la baja condición física de los pacientes, limitaciones asociadas a la ostomía, limitaciones relacionadas con el aparato portable que deben llevar los pacientes durante el tratamiento, y el cambio/reestructuración de prioridades que los pacientes padecen al enfrentarse a este tipo de enfermedades (las cuales dejan poco tiempo para pensar en realizar ejercicio).

Por otro lado, los investigadores también encontraron barreras relacionadas con la falta de apoyo percibido para hacer actividad física. Interesantemente, se encontraron resultados asociados a la sobreprotección familiar de sus seres queridos para que no hicieran ejercicio por miedo a las posibles consecuencias negativas que pudiera tener, falta de tiempo y conocimiento de los profesionales de la salud para prescribir ejercicio, y falta de apoyo de servicios específicos de prescripción de actividad física en los centros de salud y hospitales.

Es en este último tipo de barreras donde me gustaría poner el foco de atención en esta entrada del blog. Tal y como mencionan los investigadores, conociendo las enormes ventajas que la actividad física o el ejercicio tiene para las personas con cáncer, la inclusión de la figura del licenciado o graduado en ciencias de la actividad física y el deporte dentro del sistema sanitario debería ser fundamental. Estos profesionales podrían formar parte de los equipos médicos, trabajando en consonancia con ellos, para optimizar los tratamientos oncológicos de las personas que están en esta tesitura.

Los médicos y enfermeros realizan una labor encomiable con estos pacientes, pero está claro que, tal y como reconocen en el artículo, no tienen tiempo ni formación para “recetarles” actividad física. De este modo, este artículo supone una pieza importante de conocimiento que pone de manifiesto la necesidad de que las autoridades sanitarias reconozcan la importancia de nuestra profesión. Hoy más que nunca, sabemos que la salud de las personas debe ser prioritaria, y pocas medicinas existen mejores que la actividad física y el ejercicio bien planificados y estructurados para mejorarla y/o tratarla. El profesional del ejercicio debe ser el encargado de ello. Queda camino por recorrer, pero es cierto que se están dando pasos para llegar a donde nuestra profesión merece estar.

Finalmente, por si fuera de vuestro interés, os dejo el enlace del estudio aquí:

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1462388920300491?dgcid=rss_sd_all